Desde que en 2005 se puso en marcha el Plan Medioambiental de Ganadería Extensiva, en todo Aragón se mantienen 320 kilómetros de áreas cortafuegos gracias al acuerdo con 42 ganaderos de 13 comarcas que participan en el proyecto. Para el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, este “es el modelo de futuro”, por lo que apuesta por incrementar esta cifra en más de un centenar de productores. Para ello, insta a los comités comarcales del Plan de Desarrollo Rural Sostenible a incluir líneas de apoyo a la ganadería extensiva para que esta no desaparezca.
“Si queremos mantener nuestros cortafuegos y espacios naturales en condiciones tendremos que revitalizar la ganadería extensiva, y espero que con el programa de Desarrollo Rural Sostenible se le dé un nuevo impulso”, dijo el consejero ayer durante su visita a un cortafuegos entre las localidades de La Ginebrosa y Cañada de Verich, en el Bajo Aragón. “Desde el Departamento de Medio Ambiente ya lo estamos haciendo, ya que empezamos destinando 150.000 euros a este fin hace cinco años y en estos momentos superamos los 600.000 euros”.
Boné dijo que su departamento irá “incrementando los apoyos a pesar de que los presupuestos de su departamento hayan disminuido en 20 millones de euros” respecto a 2009. Sin embargo, aseguró que “los planes de zona que se están elaborando en las comarcas son una buena oportunidad, ahí habría que tratar de conseguir que en cada una existiese una línea de apoyo a la ganadería extensiva parecida a la que hacemos nosotros que posibilitase que no fuese desapareciendo”.
En este sentido, se alegró “mucho” de que en los diferentes comités comarcales de desarrollo rural “estén presentes las organizaciones profesionales agrarias. Coincidimos en que esta es una de las actividades a fomentar”.
Para el consejero, este tipo de ganadería “además de suponer un elemento económicamente muy importante en el territorio, medioambientalmente es algo indispensable por los incendios y para preservar algunas especies de fauna y flora”.
Pago en especie
Boné explicó que los acuerdos a los que se llega con los ganaderos “son muy diversos, tratamos de ayudarles a mejorar sus explotaciones dotándoles de puntos de agua, recuperando antiguas fuentes, poniendo abrevaderos, otros elementos estructurales como vallados y cosas que ellos necesitan para que su actividad sea más llevadera y su explotación más competitiva”. Por tanto, “no es una fórmula de acuerdo generalizada, hay que ver qué requiere ese ganadero para pastar en esa zona en la que tenemos interés. Antes la Administración cobraba por pastar en sus montes públicos, y ahora necesariamente pagamos, aunque en especie, por que se paste”.
Pastores en La Ginebrosa
El consejero se desplazó ayer a la zona de La Ginebrosa, donde se han acondicionado un total de 8,2 kilómetros de áreas cortafuegos en dos bloques para utilizarlas como zona de pastos. Se han invertido 447.000 euros.
Uno de los cortafuegos ocupa una extensión de 62 hectáreas. Para acondicionarla, se ha prolongado la pista forestal a lo largo de un kilómetro más para dar continuidad a la misma y se ha ampliado la anchura hasta los cuatro metros; de esta forma, se han unido los términos de La Ginebrosa y Cañada de Verich a través de este cortafuegos. También se ha construido un depósito de agua que sirve como abrevadero para el ganado, además de llevar a cabo trabajos de desbroce para favorecer el rebrote de la vegetación. Aquí se han invertido 219.000 euros.
En este cortafuegos pastan las 500 ovejas de José Miralles, que asegura que cubre la zona a temporadas debido a las necesidades alimentarias del ovino. También trabajan en la zona las 400 cabras de Emilio Conesa, quien asegura que el caprino va mejor para este tipo de labores porque puede comer todo el año de pastos menos selectos.
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